Poseer una razón consistente para aprender español.
Desarrollar una alta motivación para las tareas de aprendizaje.
Tener una actitud positiva hacia la lengua y cultura y adaptarse a nuevas situaciones.
Creer que se es capaz de aprender la nueva lengua.
Ser capaz de responder a las situaciones de aprendizaje sin ansiedad ni inhibición.
Aprovechar todas las oportunidades para usar el español.
Centrarse en el significado más que en la forma.
Intentar transmitir el mensaje ensayando diferentes maneras (paráfrasis, sinónimos, palabras inventadas…).
Estar dispuesto a arriesgarse, aun si ello conlleva la posibilidad de hacer el ridículo.
Realizar inferencias e intuir o adivinar lo que no se conoce.
Completar el aprendizaje que se deriva del contacto directo con los hablantes de la L2, con el aprendizaje que se consigue mediante técnicas de estudios.
Poseer suficientes habilidades analíticas para percibir, categorizar y almacenar las características de la L2 y aprender de los propios errores.
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