martes, 26 de febrero de 2013

El problema de los errores ortográficos y de expresión en la Universidad española.


Artículo: 

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/02/16/actualidad/1361037969_843190.html














El artículo “El que escriba habrir no debería graduarse” que aparece en el diario El País resulta de gran interés.
El tema de los errores ortográficos y de expresión ha suscitado últimamente múltiples opiniones. Por un lado, encontramos a los que opinan que no se debería tener en cuenta en la evaluación la forma sino el contenido. Lo cierto es que no se trata de escribir bien o mal sino de respetar o no la lengua en la que nos expresamos, siendo la ortografía y la gramática unas herramientas absolutamente necesarias para la correcta expresión no sólo escrita.

Como podemos observar en el presente artículo, no se trata tanto de errores ortográficos como acentuar correctamente las palabras sino que los errores más frecuentes y, quizás más preocupantes en la actualidad, son los gramáticos. El que un estudiante universitario no sepa construir adecuadamente una oración desde un punto de vista sintáctico y gramatical es un problema que atañe a toda la comunidad educativa de este país, puesto que esto provoca que dicho estudiante tampoco sea capaz de expresarse adecuadamente en su propia lengua en lo que respecta a la lengua oral. La preocupación va más allá cuando el estudiante universitario que comete errores no sólo ortográficos sino gramaticales en la construcción del discurso, es un estudiante de filología puesto que su mal uso de la lengua es resultado de un problema que va más allá del ámbito universitario. A este respecto cabe añadir que, posiblemente, el problema sea resultado de un sistema educativo al que nunca le ha importado el respeto por la lengua. Esto se hace patente cuando, tal y como podemos observar en el artículo del diario El País, el respeto hacia la propia lengua se ha ido abandonando mediante una dejadez que ha provocado una situación crítica no sólo en el ámbito educativo. Prácticamente a diario podemos ser partícipes de dicha situación, ya sea en la calle o en los propios medios de comunicación, donde podemos hallar a periodistas e incluso a los propios representantes del país expresándose inadecuadamente. A este respecto cabe citar al escritor, periodista español y miembro de la Real Academia Española, Arturo Pérez Reverte, quien se dirige así a los culpables de la situación de la lengua española:

“[…]torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo […] sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora[…]”1

Es por tanto el uso adecuado de la lengua una responsabilidad de todos y un instrumento imprescindible para poder comprender el mundo en el que nos hallamos inmersos. Tanto es así que cada lengua constituye una manera diferente de ver el mundo y, siendo esto así, debemos ser plenamente conscientes de la importancia que tiene el correcto uso de la lengua puesto que ésta se erige como filtro conocedor de lo que tenemos a nuestro alrededor, símbolo de nuestra cultura y de nuestra forma de ver el mundo por antonomasia. Por tanto, la lengua es un bien que está en manos de todos y cuya conservación depende de todos, no sólo de los profesores de lengua sino de toda la comunidad educativa, que ha de contar con el apoyo de las instituciones que se preocupan por el respeto de las normas lingüísticas para lograr que este problema se vaya solventando progresivamente.



FERRÁNDIZ TRUJILLO, Mónica.



1Arturo Pérez Reverte , “Permitidme tutearos, imbéciles”, El Semanal, 23 diciembre 2007. Disponible en: http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/178/permitidme-tutearos-imbeciles/ [Consultada el 21/02/2013].

sábado, 23 de febrero de 2013

Carta de presentación. Una buena forma de que te conozcan.



¿De qué forma puede darse a conocer un profesor de L2? Veamos un ejemplo con esta carta de presentación:




Estimado señor o señora,

Le escribo esta carta de presentación para ofrecerle mis servicios como profesora de español.
Como española nativa licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante, me gustaría impartir clases de español a extranjeros para poder ser partícipe de capacitar a los alumnos de un dominio de la lengua a través del uso teniendo en cuenta la finalidad y siempre de forma comunicativa. Además, considero la importancia de otorgar a los alumnos feedback correctivo adecuado a través de un aprendizaje cooperativo, creando así un espacio abierto a la interacción.

Por haber asistido a los cursos de Español como Lengua Extranjera y Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Segundas Lenguas en la Universidad de Alicante, he desarrollado la habilidad de adquirir una visión realista de las necesidades de los alumnos; de plantear unos objetivos realizables y atender dichas necesidades; así como de dar soluciones adecuadas a situaciones específicas de una manera informada.

Actualmente imparto clases particulares de español a personas mayores. Para que los objetivos arriba mencionados se cumplan, considero la importancia de la integración de las cuatro destrezas en las clases de español. Los alumnos han de trabajar la comprensión y expresión escrita, así como la comprensión y expresión oral. Pero además, soy partidaria de integrar en clase las destrezas de interacción y mediación cultural, para fomentar un clima favorable en el aula, así como una motivación añadida para los alumnos en dicha mediación de la cultura, desde la que se enseñan algunos aspectos de la cultura para comentarlos desde el respeto y así fomentar las situaciones comunicativas, enseñando a destruir mitos, tópicos y prejuicios, lo que capacitará a nuestros alumnos de una aceptación del pluralismo lingüístico y cultural. Para integrar dichas destrezas en nuestra clase de español de un modo eficaz, es importante ser consciente de las dificultades que tiene nuestro alumnado extranjero a la hora de entendernos y hacerse entender.

Me complacería enormemente que contactara conmigo para discutir los términos de una posible colaboración.


Un cordial saludo,
Mónica Ferrándiz Trujillo.