Artículo:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/02/16/actualidad/1361037969_843190.html
El artículo “El que escriba habrir no debería graduarse” que aparece en el diario El País resulta de gran interés.
El tema de los errores ortográficos y de
expresión ha suscitado últimamente múltiples opiniones. Por un lado,
encontramos a los que opinan que no se debería tener en cuenta en la evaluación
la forma sino el contenido. Lo cierto es que no se trata de escribir bien o mal
sino de respetar o no la lengua en la que nos expresamos, siendo la ortografía
y la gramática unas herramientas absolutamente necesarias para la correcta
expresión no sólo escrita.
Como
podemos observar en el presente artículo, no se trata tanto de errores
ortográficos como acentuar correctamente las palabras sino que los errores más
frecuentes y, quizás más preocupantes en la actualidad, son los gramáticos. El
que un estudiante universitario no sepa construir adecuadamente una oración
desde un punto de vista sintáctico y gramatical es un problema que atañe a toda
la comunidad educativa de este país, puesto que esto provoca que dicho
estudiante tampoco sea capaz de expresarse adecuadamente en su propia lengua en
lo que respecta a la lengua oral. La preocupación va más allá cuando el
estudiante universitario que comete errores no sólo ortográficos sino
gramaticales en la construcción del discurso, es un estudiante de filología
puesto que su mal uso de la lengua es resultado de un problema que va más allá
del ámbito universitario. A este respecto cabe añadir que, posiblemente, el
problema sea resultado de un sistema educativo al que nunca le ha importado el
respeto por la lengua. Esto se hace patente cuando, tal y como podemos observar
en el artículo del diario El País, el respeto hacia la propia lengua se ha ido
abandonando mediante una dejadez que ha provocado una situación crítica no sólo
en el ámbito educativo. Prácticamente a diario podemos ser partícipes de dicha
situación, ya sea en la calle o en los propios medios de comunicación, donde
podemos hallar a periodistas e incluso a los propios representantes del país
expresándose inadecuadamente. A este respecto cabe citar al escritor,
periodista español y miembro de la Real Academia Española, Arturo Pérez
Reverte, quien se dirige así a los culpables de la situación de la lengua
española:
“[…]torpes irresponsables, que
extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis
inteligente, la capacidad de leer y por
tanto de comprender el mundo […] sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa,
nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora[…]”1
Es
por tanto el uso adecuado de la lengua una responsabilidad de todos y un
instrumento imprescindible para poder comprender el mundo en el que nos
hallamos inmersos. Tanto es así que cada lengua constituye una manera diferente
de ver el mundo y, siendo esto así, debemos ser plenamente conscientes de la
importancia que tiene el correcto uso de la lengua puesto que ésta se erige
como filtro conocedor de lo que tenemos a nuestro alrededor, símbolo de nuestra
cultura y de nuestra forma de ver el mundo por antonomasia. Por tanto, la
lengua es un bien que está en manos de todos y cuya conservación depende de
todos, no sólo de los profesores de lengua sino de toda la comunidad educativa,
que ha de contar con el apoyo de las instituciones que se preocupan por el
respeto de las normas lingüísticas para lograr que este problema se vaya
solventando progresivamente.
FERRÁNDIZ TRUJILLO, Mónica.
1Arturo Pérez Reverte , “Permitidme tutearos, imbéciles”, El Semanal, 23 diciembre 2007. Disponible en: http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/178/permitidme-tutearos-imbeciles/
[Consultada el 21/02/2013].
