miércoles, 16 de enero de 2013

"Siente el pensamiento, piensa el sentimiento" (Unamuno)

¿Existen varios estilos de aprendizaje o adquisición de una segunda lengua?


              Es evidente que sí. En la mayoría de los casos, dichos estilos de aprendizaje, que el profesor/a puede hallar en una clase de enseñanza de una segunda lengua, vienen determinados por la actitud del propio alumnado hacia la lengua que está aprendiendo. Esto quiere decir que un alumno que desea aprender el español porque se lo requieren en su trabajo, no partirá con la misma motivación y actitud hacia el aprendizaje de dicha lengua que otro alumno que desee aprender la lengua porque siente interés por la cultura española y desea ir de vacaciones a la costa del sol. De manera que, la motivación que viene dada a su vez, por los motivos que tiene el alumno para comenzar su aprendizaje, determinarán las necesidades que dicho alumno tenga para la adquisición de la lengua meta. En este sentido, sería recomendable que el profesor/a tuviera en cuenta las motivaciones de sus alumnos desde el primer día de clase, así como sus espectativas sobre el curso de la lengua que desean aprender. Es muy posible que algunos de los alumnos tengan experiencias anteriores con el aprendizaje de esa misma lengua, algunas de ellas pueden ser positivas y otras negativas. En el segundo caso, el alumno/a puede partir de una cierta desmotivación debido a esa experiencia negativa y puede que comience el curso siendo pesimista al recordar esa experiencia anterior. Por ello, es interesante tener en cuenta desde el primer día de clase las motivaciones, expectativas y creencias sobre la lengua de nuestros alumnos/as. Para ello, podemos hacer un test y revisarlo más tarde para ajustar, en la medida en que se pueda, nuestro plan de estudio para ese curso, para que sea lo más satisfactorio posible para todos. Para nuestros alumnos porque se cumplen sus espectativas y aprenden la lengua y para nosotros porque nuestros alumnos han aprendido, están satisfechos y son capaces de enfrentarse a cualquier situación de la vida cotidiana en esa lengua. Con esto, además, pondremos en marcha el componente afectivo en nuestra clase. La afectividad es un elemento clave para la motivación de nuestros alumnos/as y ayuda a fomentar un clima positivo en el aula donde el alumno/a podrá mejorar su autoestima e incrementar su motivación hacia la adquisición de esa lengua meta, así como reducir su ansiedad y ciertas actitudes negativas que pueden venir determinadas por esas experiencias negativas que mencionábamos sobre estas líneas.

       Para que el alumno/a se familiarice con la lengua es interesante, dentro de la introducción en clase del componente afectivo, acercarles a la cultura de la lengua que se está aprendiendo. Estimularemos así la conciencia social y las relaciones interculturales al fomentar el respeto hacia otra cultura. Este es un aspecto poco trabajado en las aulas de idiomas pero, desde mi punto de vista, es crucial para que los alumnos se sientan motivados al acercamiento a una determinada cultura, sobre todo si parte de una experiencia anterior negativa o de algunos prejuicios hacia la otra cultura, o si el motivo por el que desea aprender la segunda lengua es una obligación por motivos laborales. Podemos además, realizar ejercicios introduciendo el humor para que nuestros alumnos/as se relajen y así, fomentar un clima favorable para el aprendizaje/adquisición de esa segunda lengua. Para ello, debemos tener en cuenta siempre las necesidades, motivaciones y creencias de nuestros alumnos. No sólo lograremos introducir el componente afectivo tan importante en el aula sino que también nos ayudará a establecer un modelo de enseñanza útil a nuestros alumnos.

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