¿Cómo introducir la afectividad en clase de Español comoL2?
La afectividad en clase de ele es un elemento clave a tener en cuenta para que el proceso de aprendizaje se pueda llevar a cabo de manera satisfactoria para ambas partes (profesor/a y alumnos).
Para establecer un vínculo con nuestros alumnos y que ellos lo hagan con nosotros es fundamental fomentar un clima favorable en clase de manera que la comunicación sea un elemento fundamental, debemos tener en cuenta los motivos por los que nuestros alumnos estudian español. Sería adecuado empezar el primer día de clase proponiendo a nuestros alumnos que expongan los motivos por los que han decidido estudiar español. De esta forma, los alumnos ven un interés por parte del docente y para nosotros, como profesores de ele será interesante para comenzar a plantear una metodología de enseñanza dependiendo de las razones que tengan nuestros alumnos para aprender español. Es cierto que los motivos son muy variados pero nos ofrecerán una panorámica del perfil de nuestro grupo de alumnos para poder establecer una dinámica de grupo concreta que podrá ir variando a lo largo del curso según las necesidades de nuestros alumnos.
Además de esto, es muy importante que preguntemos a nuestros alumnos por experiencias anteriores en lo que se refiere al aprendizaje de una segunda lengua. Es posible que nuestros alumnos hayan sufrido algún tipo de mala experiencia y que no estén muy motivados. Este es un aspecto que deberemos trabajar, por ejemplo, haciendo actividades y luego discutiendo con ellos si dichas actividades les han servido, si les han parecido dinámicas y útiles, etc. De esta manera, el alumno se sentirá implicado en el proceso de aprendizaje y, debemos tener en cuenta que la motivación del alumno es un elemento estrechamente vinculado a la afectividad. Es crucial que el profesor fomente la motivación en sus alumnos para que el aprendizaje sea satisfactorio. Es muy posible que nuestros alumnos inicien el estudio de la lengua española de forma libre, por interés sobre la lengua o la cultura, lo que nos lleva a pensar que parten con una gran motivación. Sin embargo, siempre debemos tener en cuenta otras posibilidades, como que el alumno haya encontrado trabajo en España y esté obligado a estudiar la lengua. En este caso, la motivación de unos y otros alumnos puede variar. Por ello es importante tener en cuenta este aspecto y preguntar a los alumnos el objetivo de su aprendizaje del español. De esta manera, crearemos un método de estudio eficaz y adaptado a nuestros alumnos según sus necesidades. Esta es una buena forma de trabajar la afectividad en clase de ele desde el primer día.
Además podemos realizar una revisión conjunta el proceso de aprendizaje en nuestras clases, por ejemplo, preguntando al final de la semana: ¿Qué tal ha ido? Y ellos pueden expresar lo que piensan. Este es el momento para hacer sugerencias y explicar lo que les ha gustado y lo que no; o lo que les gustaría que cambiara en un futuro. De esta manera el alumno se siente implicado. El profesor ha de atender a estas necesidades del alumno y no limitarse a imponer un programa demasiado estricto puesto que esto puede hacer que el alumno pierda el interés y se frustre. Expresando lo que piensan y haciendo sugerencias pueden colaborar a que el curso sea mucho más eficaz.
Personalmente, hay una actividad que un profesor planteó a sus alumnos en una clase de inglés que consistía en que debíamos utilizar unas tarjetas de cartulina y pegarlas en la frente con una plastilina especial y los alumnos teníamos que adivinar, por ejemplo, qué personajes famosos representaban, o qué profesión tenían. Todos nuestros compañeros podían ver lo que nosotros teníamos escrito en la frente pero nosotros no. El profesor nos pidió a continuación que nos moviéramos alrededor de la clase hablando y participando todos a la vez. Algunos compañeros preferían llevar la cartulina en la espalda. El resultado era el mismo.
Con esta actividad el profesor consiguió fomentar la interacción entre el grupo de alumnos, que todos nos conociéramos mejor y que nos divirtiéramos aprendiendo léxico útil (profesiones, etc.). Esta es una buena manera de practicar la afectividad en clase de ele porque el alumno no se limita sólo a copiar o a repetir unas determinadas estructuras y a memorizarlas, sino que se implica, interactúa con los compañeros, favoreciendo el aprendizaje sin ningún tipo de complicación, de manera divertida y muy dinámica.
Pero como siempre, debemos tener en cuenta que este tipo de actividades ha de ser planteadas con unos objetivos claros y definidos. No deben ser nunca actividades de relleno porque carecerían de sentido y el alumno no aprendería nada.
Como actividad para llevar a clase, podemos pedir a nuestros alumnos que traigan una foto de su familia y que la expongan en clase describiendo uno por uno a cada miembro de su familia, el color de su ropa, etc. De esta forma, podríamos implicar al alumno haciendo una actividad diferente y divertida en la que el mismo alumno es el centro de atención y, al mismo tiempo, practicaríamos léxico (colores, prendas, posiciones, etc.).
Fomentando la implicación del alumno con este tipo de actividades podremos potenciar factores como la autoestima, la empatía o la motivación de nuestros alumnos, favoreciendo así el aprendizaje de una segunda lengua.
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